DE LEJOS PUEDO VER MEJOR
Había
una vez una niña muy pequeñita que vivía con su abuelita en un lugar donde los árboles eran enormes y
había un río inmenso, en el que la niña solía ir a jugar con sus amigos los
animalitos.
La abuela de María era muy feliz desde que ella había
llegado a su pequeña casa en el campo, juntas hacían que
los días fueran felices y maravillosos.
Una mañana la niña
despertó de súbito al sentir en la cara las lamidas de una linda gatita color
café con manchitas blancas.
María al abrir los ojos se encontró con
manchitas pegada a su cara, ronroneando feliz y diciéndole: -- ya despierta
María, que tengo mucha hambre y quiero jugar contigo anda date prisa, antes
de que despierte la abuela y nos mande a traer los huevos para el desayuno.
María bostezando y sonriendo la abrazo. -- Esta bien manchitas ya voy, déjame un ratito más , por favor, solo un minuto, le dijo.
La gatita saltaba de un lado a otro de la cama, hasta que a María no le quedó mas remedio que
levantarse.
De
un salto se puso los zapatos y dio
una carrera enorme hasta la cocina, la pobre manchitas corrió tras ella, pero
tropezó y cayó al suelo lastimándose una
de sus patitas.
María al ver que no llegaba comenzó a gritarle: -- ¡Manchitas! ¡Manchitas! ¿donde estás?
- María aquí estoy ¡ayúdame ! dijo Manchitas desesperada.
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